Hoy fui a ver Drácula y quiero dejar en escrito lo increíble que fue.
No mentiría al decir que es uno de los mejores musicales que vi en mi vida, solamente podría describirlo como perfecto. ¿Los cantantes? Perfectos. ¿El vestuario? Perfecto ¿La historia? Perfecta ¿Las canciones? Perfectas ¿El escenario? Perfecto.
Pero estaría mintiendo con solo decir que lo que me atrapó de este musical fue solo eso, en realidad fue algo más. Fue algo que me permitió estar más cerca de vos.
Vos siempre hablabas de Drácula, amabas ese musical. Amabas la música, tenías el CD y lo escuchabas varias veces. Y creo que algo de eso hoy me tocó, fue como sentir que comprendí una parte más de vos, fue como conocer y comprender algo tuyo que hasta ese momento no sabía. Y honestamente creo que caí en el mismo hechizo que vos, porque quedé cautivada por los personajes, por la historia (que no conocía), por la música y por toda la puesta en escena. En el momento del saludo final, me sentí cerca tuyo; cuando todos aplaudían en el saludo, los actores volvían a cantar el estribillo de la canción final y no pude evitar que se me llenaran los ojos de lágrimas. Y en ese momento, me di cuenta de algo que no había notado antes: tenía puesta la última remera que me regalaste, una de mis favoritas. Sin saberlo y sin pensarlo me la puse. No pude evitar sonreír ante eso.
Y algo que noté cuando estaba viendolo, es que una parte de mí, en el fondo de mi mente conocía las canciones que había escuchado cuando era chica; las tenía guardadas y me sentía familiar con todas.
Definitivamente la volvería a ver, es increíble.
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