El otro día estaba pensando, ¿hace cuánto que no me tomo oficialmente vacaciones? ¿Que me relajo sin el pensamiento de que tengo que hacer algo, de que podría estar aprovechando ese tiempo, mi tiempo de relajación, en algo más? Y ahí empecé a pensar.
Hace dos años que no descanso, que no cierro los ojos en mi cama y hago mi vida, hago la mía, no me preocupo de nada y puedo ser normal. Ser normal, suena raro, suena extremo, pero es así. La última vez que las vacaciones fueron vacaciones "de verdad" fueron en el 2009, cuando fui a Estados Unidos y no tenía de qué preocuparme.
Si en ese momento me preguntabas cómo me veía en dos años, NUNCA, nunca en mi vida me habría imaginado así. Nunca se me habría ocurrido que ahora solamente estaría con mi papá, que iba a sufrir tanto en el verano del 2010, que iba a estar tanto tiempo en la escuela estudiando, que no iba a descansar, que iba a conocer gente tan maravillosa y hacer nuevas amistades que me iban a enriquecer y seguir enriqueciendo tanto como lo hacen.
Es loco pensar en esas cosas, pensar cuando era feliz por poder estar en un acuario, por poder estar embelesada por unos peces, por tocar una raya marina o por tocar una anémona. Tengo muchas ganas de bucear, ¡necesito bucear!
No se si será que estoy sensible por todo lo que me sucede, porque se acercan momentos importantes, momentos deseados, pero la verdad es que creo que ese viaje fue uno de los viajes más importantes que voy a hacer en toda mi vida. Tantas cosas significan para mi que se me hace imposible poder expresarlo en palabras.
Si bien fue algo que nunca pensé que podría lograr, al final me terminé yendo de viaje para mis quince.Y aún yéndome creo que nunca me hubiese imaginado que lo iba a pasar de esa forma. Superó de la mejor forma las expectativas y fueron tres semanas de increíble aprendizaje, de conocer personas, costumbres, lugares... Ahora que lo pienso, creo que nunca me puse a agradecerle a los que hicieron posible esto, y creo que tengo ganas de escribirles algo en este momento. ¿Estoy loca? Puede ser, pero creo que está bueno de vez en cuando recibir muestras de afecto inesperadas, sin razón alguna más que expresar afecto y gratitud. No hay nada mejor que eso, es como una caricia al corazón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario