domingo, 25 de septiembre de 2011

Sick of this

 Estos son los momentos en los que me da ganas de mandar todo a la mierda. Honestamente algo en mi me dice "Che, vas a llegar" pero me gustaría saber cómo. 
Tengo que hacer mil quinientas cosas y se me acorta el tiempo; ¿cómo voy a hacer para escribir un trabajo práctico, un informe, y hacer como 7 obras de arte? 

 Bueno, basta, es obvio que con esa mentalidad no voy a llegar, tengo que pensar que voy a llegar y va a estar todo bien. Algo que me anima es saber que dentro de poco soy libre. Ahora que lo pienso, voy a poner un contador hasta el 17 de Noviembre en mi blog, es estimulante. Tengo que ponerme a hacer seriamente la lista de cosas que voy a hacer cuando termine con el BI. 

 Estas son el tipo de cosas que me motivan. Ya aguanté dos años, puedo aguantarme los días que quedan. ¡Vamos, vamos, vamos que se puede!

lunes, 19 de septiembre de 2011

Nothing is the same as before

Hoy me senté, mientras esperaba a mi papá para ir al doctor —por el tema de mi resfrío, but that's irrelevant—, a unos metros de un lugar relativamente importante para mi.
Si bien paso todos los días por ahí, cuando me senté y vi todo desde esa perspectiva las memorias me pegaron de una forma diferente. Fue como una descarga eléctrica de recuerdos y sentimientos que me pusieron la piel de gallina; pensar lo mal que estaba ese día, sola, sentada en ese escalonsito esperando a mi tía y a mis primos, llorando y triste. Era temprano, no se si las 10 u 11 de la mañana y todavía no caía, no me atrevía a aceptarlo, no podía, me negaba. Era algo demasiado doloroso como para afrontarlo.  



Pero de pronto pude alejarme de ser sumergida en el recuerdo y pude ver el cómo estoy ahora, como lentamente pude vivir con eso; ahora puedo hablar y recordarlo sin que sea una herida demasiado profunda. Obviamente que lloro, obviamente que me angustio y hay veces en que se me quiebra la voz o se me llenan los ojos de lágrimas pero ya puedo recordarlo tranquila y mirarlo con otros ojos. Es muy extraño el ver dónde estoy ahora y dónde estaba en ese momento; el cómo en ese momento era un 5 de Marzo del 2010, a punto de empezar mil cosas nuevas y ahora es un 19 de Septiembre del 2011 y estoy a punto de que todo se termine. Es loquísimo ver cómo pasa el tiempo, como hay memorias y sensaciones que nunca se van a borrar y otras que se convierten en recuerdos difusos. 


Yo solamente sé que de esa chica que estaba sentada una mañana, que no era cualquier mañana, a la chica que estaba sentada esta tarde; hay una gran diferencia ya que a una le pasaron un millón de cosas. Tuvo que vivir y enfrentar situaciones y experiencias que la modificaron, que la hicieron madurar y conoció un montón de personas que le cambiaron la vida o que nunca va a olvidar. 


No importa lo que pase, no puedo evitar de fascinarme con la idiotez de sentarme en un lugar que no cambió para nada pero con otra mentalidad y hacer una mirada a todo lo que pasó. Es increíble como funciona el mundo, como aunque parece que nada haya cambiado, difícilmente todo sea lo mismo.  

Frozen time

Y acá estoy yo, con ganas de hacer mil cosas y sin tiempo. Es increíble la cantidad de cosas que quiero hacer, tan solo si tuviese un poco de tiempo extra, tiempo para mi; pero eso en este momento no existe. 
Arte me está consumiendo, respiro arte; no importa cuánto hago, cuánto me esfuerzo, cuánto sacrifico, nunca avanzo lo suficiente. Me gustaría estar tranquila con esta materia, o haber hecho todo lo que estoy haciendo ahora, el año pasado o a comienzos de éste, pero no pude por varias razones y ahora estoy 'sufriendo' las consecuencias. ¡Pensar que estuve a punto de dejar! En fin, en el futuro voy a poder decir que no dejé nada, que no me cambié de materia y que seguí hasta el final. No me acobardé ni me cambié.


Igual, hay veces en las que veo todo lo que tengo que hacer y quiero gritar.


Si tan solo pudiera tener un poco de tiempo...

martes, 13 de septiembre de 2011

All I ever wanted, all I ever needed

Siempre que se acerca esta estación del año puedo jurar que algo cambia dentro de mi. Es como si realmente me despertara y fuera otra, como si algo en mi sistema se activara. Estoy segura que las cosas huelen diferente, el aire que se respira es más alegre. 
No hay nada que me ponga de mejor humor que levantarme de la cama y no tener frío, de levantarme de mi cama y poder mirar por mi ventana y ver que está amaneciendo. Amo salir a la calle con una remera y una camperita o un saquito; sin la necesidad de llevar bufanda, de sentir que se te cae alguna parte del cuerpo por congelamiento. 
Además, la primavera es la época del amor. Todas las primaveras deseo tener a alguien con quien compartirla pero no puedo. Igualmente me alegro por aquellos que pueden, y me conformo con imaginarme junto con aquella persona especial, debajo de un árbol hablando y pasándola bien. 


Sí, es muy cursi, lo sé. Pero la primavera me hace esto, me pone cursi, me activa, me poner alegre y me permite funcionar con menos horas de sueño; cada vez me cuesta menos levantarme de la cama. Siempre que recuerdo la sensación de la primavera y su olor, siento una alegría en el pecho.


A veces siento que la primavera es como el sol que sale después de la tormenta: después de tantos días fríos es aquel respiro agradable. 

Habitación 102

Desde que llegué el domingo que quiero escribir esto, pero no sé porqué, nunca encontraba el momento para hacerlo ni la motivación necesaria. 


Honestamente, no puedo creer que ya haya pasado; que esa larga espera que duró cinco años, ya haya llegado a su fin y que ya me fui de viaje de egresados.
Si la gente me preguntase, yo contestaría: Sí, fue increíble, una de las mejores semanas de mi vida. Era ver todas las mañanas a mis amigos, cagarme de risa a la noche, salir e ir a excursiones. Conocer un lugar nuevo con personas que querés y vivir miles de experiencias. La pasé increíble, pero no estoy triste de que haya terminado, estoy feliz de que haya pasado.
Sí, sé que puede sonar cliché esta frase, y que tal vez no represente a muchos, pero yo la siento. Estoy segura cuando digo que me alegro que haya pasado de esa manera: llena de momentos inolvidables y de risas con amigos. 
Eso de ir a bailar todas las noches, de previar con amigos, acostarme a dormir 3 o 4 horas y despertarme al día siguiente para ir a esquiar, comer, cenar, desayunar y merendar todos juntos, hablar con personas nuevas, aprender a esquiar, hacer canopy, el paintball, el culopatín y las carreras con amigos... fue todo tan único e increíble. 
Estuvo bueno haber conocido facetas de compañeros que no conocía, verlos en otro ambiente que no sea el escolar. 


Fue una experiencia inolvidable la cual voy a recordar por el resto de mi vida con una gran sonrisa; exactamente la misma que tengo ahora cuando pienso de todos los momentos que pasé.