martes, 13 de septiembre de 2011

Habitación 102

Desde que llegué el domingo que quiero escribir esto, pero no sé porqué, nunca encontraba el momento para hacerlo ni la motivación necesaria. 


Honestamente, no puedo creer que ya haya pasado; que esa larga espera que duró cinco años, ya haya llegado a su fin y que ya me fui de viaje de egresados.
Si la gente me preguntase, yo contestaría: Sí, fue increíble, una de las mejores semanas de mi vida. Era ver todas las mañanas a mis amigos, cagarme de risa a la noche, salir e ir a excursiones. Conocer un lugar nuevo con personas que querés y vivir miles de experiencias. La pasé increíble, pero no estoy triste de que haya terminado, estoy feliz de que haya pasado.
Sí, sé que puede sonar cliché esta frase, y que tal vez no represente a muchos, pero yo la siento. Estoy segura cuando digo que me alegro que haya pasado de esa manera: llena de momentos inolvidables y de risas con amigos. 
Eso de ir a bailar todas las noches, de previar con amigos, acostarme a dormir 3 o 4 horas y despertarme al día siguiente para ir a esquiar, comer, cenar, desayunar y merendar todos juntos, hablar con personas nuevas, aprender a esquiar, hacer canopy, el paintball, el culopatín y las carreras con amigos... fue todo tan único e increíble. 
Estuvo bueno haber conocido facetas de compañeros que no conocía, verlos en otro ambiente que no sea el escolar. 


Fue una experiencia inolvidable la cual voy a recordar por el resto de mi vida con una gran sonrisa; exactamente la misma que tengo ahora cuando pienso de todos los momentos que pasé. 



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